- Las plantas de Tula y Salina Cruz, clave para reducir la producción de combustóleo y elevar la fabricación de gasolinas y diésel, acumulan nuevos retrasos dentro de la estrategia de refinación de Pemex.
Diana Gante - Expansión
Cuando Octavio Romero Oropeza aseguró en julio de 2024 que la coquizadora de Tula entraría “en producción completa en el primer trimestre de 2025”, la promesa parecía marcar el inicio de una nueva etapa para Petróleos Mexicanos: menos combustóleo, más gasolinas y diésel, y una mayor cercanía a la autosuficiencia energética impulsada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Pero casi dos años después, la fecha volvió a aplazarse
Ahora, la petrolera mexicana reconoce que la coquizadora de Tula podría quedar lista hasta finales de este año, mientras que la de Salina Cruz tendría que esperar hasta el segundo semestre de 2027, un nuevo aplazamiento para dos de las obras más emblemáticas de la modernización del Sistema Nacional de Refinación.
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