- Durante años, una arquitectura invisible de protección dentro de varios niveles del gobierno mexicano permitió que el Cártel de Sinaloa operara a plena vista.
Por Paulina Villegas - The New York Times
Paulina Villegas informa desde Culiacán, México. Lleva años investigando el funcionamiento interno del Cártel de Sinaloa.
El pacto con las autoridades funcionaba así, dijeron miembros del cártel: las palabras en clave despejaban el camino para que las drogas y las armas pasaran sin obstáculos por los controles de seguridad; se daban los nombres de los rivales a los agentes de policía, quienes los detenían y entregaban a sus enemigos; y, a veces, hombres armados del cártel se unían a las redadas policiales.
Durante años, una arquitectura invisible de protección dentro de varios niveles del gobierno mexicano permitió al Cártel de Sinaloa operar a plena vista, según me dijeron varios miembros de la organización criminal. Ese sistema contribuyó a que el cártel se convirtiera en una de las organizaciones delictivas más poderosas del mundo, traficando con fentanilo por valor de miles de millones de dólares a través de la frontera estadounidense, incluso cuando los principales líderes del grupo fueron abatidos y una guerra interna dividió la organización.

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