Por: Mauricio Flores - La Razón de México
La salida de Víctor Rodríguez estaba cantada desde hace varias semanas, tanto como su distancia de la secretaria de Energía, Luz Elena González: la relación entre ambos nunca fluyó, los momentos de rispidez fueron constantes y crecientes ante la falta de resultados en producción y transformación, por el deterioro de la infraestructura, de la capacidad de pago y los conflictos con proveedores, amén de una situación financiera en picada que S&P definió como la de “una estructura de capital insostenible”.
A las habilidades del académico que se presumieron al inicio del actual Gobierno, entran las habilidades del funcionario de carrera como es Juan Carlos Carpio Fragoso que, independientemente de su paso por la dirección de Finanzas de la petrolera con resultados a juzgar, tiene cercanía colaborativa con la secretaria de Energía (tanto en la conducción de las finanzas de la CDMX como en la operación de La Cosmopolitana) aunque no sea precisamente un experto en hidrocarburos.
Lo cierto es que Pemex pasa por el peor de sus momentos y sólo decisiones atinadas —no decisiones providenciales— evitarán situaciones terminales con todo lo que significaría para el país-.
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