Carlos Ramírez - El Independiente
Como acción concertada, el Gobierno de Estados Unidos en los últimos diez días ha establecido un cerco de acoso a México por parte las principales agencias de inteligencia, seguridad nacional y geopolítica en el contexto de la solicitud de arresto con fines de extradición del hoy exgobernador sinaloense Rubén Rocha Moya y nueve coacusados por actividades de narcopolítica.
Lo significativo de este cerco fue el hecho de que estuvo aderezado el martes 12 por la tarde con dos informaciones que revelaban que la Agencia Central de Inteligencia –CIA, por sus siglas en inglés– estaba operando en México, aunque el gobierno mexicano desmintió que hubiesen participado en operativos.
En los últimos días la acción concertada de oficinas gubernamentales americanas dejó al gobierno mexicano con poco margen de maniobra: el presidente Donald Trump, el secretario de Estado Rubio, el secretario de guerra Hegseth, la información sobre operativos de la CIA o su participación con entrega de inteligencia, las amenazas directas de la DEA de que el caso de Rocha Moya fue el primero de otros que no tardarán en llegar con acusaciones de narcopolítica y las puertas cerradas al nuevo secretario mexicano de Relaciones Exteriores, el inexperto burócrata Roberto Velasco Álvarez, cuya novatez carece de relaciones estratégicas y de poder en el establishment de inteligencia, geopolítica y seguridad nacional de EU.

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