Salvador García Soto - El Sol de México
A la petición de extradiciones de políticos del oficialismo mexicano, que se niega a entregar la doctora y a la que se sumarán muy pronto nuevos nombres, acusaciones y solicitudes sobre narcopolíticos, se suman ahora las presuntas intervenciones directas de la CIA en territorio mexicano, que dejan mal parado al secretario Omar García Harfuch y, lo más grave, una degradación de la calificación crediticia del país por parte de las calificadoras estadounidenses que encienden las alertas sobre el excesivo endeudamiento del gobierno mexicano y el nulo crecimiento e inversión que registra en estos momentos la economía nacional.
Mientras el presidente Donald Trump llega a China, a su cumbre con el líder chino Xi Jinping, desde su administración con el secretario Marco Rubio como ariete, el Departamento de Justicia como ejecutor y la Fiscalía General y las agencias estadounidenses como persecutoras, está en marcha una operación que busca someter a México y a su Presidenta a las nuevas políticas de seguridad, antidrogas y de control político que tiene Washington. Y que después de meses de solicitarle que aceptara una cooperación mayor y de exigir mayor efectividad en temas como el combate a los cárteles y el desmantelamiento de las redes de narcopolítica en su propio partido, hoy ya no son opcionales ni consensuadas con el gobierno de Sheinbaum.

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