Por: Arturo Damm Arnal - La Razón de México
En el anterior Pesos y Contrapesos expliqué la diferencia entre presión inflacionaria (aumento en algunos precios), e inflación (incremento en el índice de precios), y por qué, para que las presiones inflacionarias se conviertan en inflación, debe aumentar la cantidad de dinero, aumento que es, en buena medida, responsabilidad del banco central, al que le conviene anclar las expectativas de inflación de los agentes económicos, siendo lo ideal que la expectativa sea cero.
Supongamos que aumenta el precio de A de $10 a $15, y que la cantidad de dinero se mantiene en $60, no habiendo dinero suficiente para comprar A a $15, B a $20 y C a $30. Si A se compra a $15 tiene que bajar el precio de B y/o C. Supongamos que baja el de B de $20 a $15 y los precios quedan así: A $15, B $15 y C $30. El precio promedio sigue siendo $20. ¿Hubo inflación? No, porque el precio promedio se mantuvo en $20. Sí hubo una presión inflacionaria (aumento en el precio de A), pero, dado que la cantidad de dinero se mantuvo constante, no hubo inflación (aumento en el precio promedio, que hace las veces del índice de precios).
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