Serpientes y Escaleras
Salvador García Soto - Expreso
Los movimientos anunciados por la presidenta Claudia Sheinbaum en las últimas horas, para intercambiar funcionarios y nombramientos entre su partido, Morena, y el gabinete federal sin ningún pudor y sin cuidar las formas, es la confirmación más clara y contundente de que, como en las épocas del viejo PRI, volvemos a tener un Partido de Estado y una gobernante que comparte su tiempo entre la labor de atender los muchos y delicados problemas del país, con la responsabilidad de ser la "jefa política" del partido gobernante.
Porque no se entiende de otra manera que la presidenta del partido gobernante, Luisa María Alcalde, pase a ser parte del gabinete por invitación directa y pública de la Presidenta, mientras la secretaria encargada de la política social gubernamental, Ariadna Montiel, que manejaba casi 1 billón de pesos en "ayudas económicas" directas a la población, se convierta ahora en la dirigente nacional de Morena, confirmando así el uso clientelar, electoral político de los programas sociales y del dinero de los contribuyentes.
Y no es que la simbiosis entre partido y gobierno, ya sin ningún tipo de límites ni disimulos, sorprenda a los mexicanos, que vivimos 75 años de priismo y de ver cómo el otrora partido gobernante se convertía en un apéndice más de la estructura federal y en una agencia de colocaciones, tal y como ahora funciona Morena. Lo que sí sorprende y mucho es que la "izquierda" que hoy gobierna al país, esa misma que criticaba ferozmente la confusión y falta de límites entre el gobierno y su partido en la era priista o panista, hoy normalice ese sincretismo propio de regímenes autoritarios.
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