Sergio Aguayo - El Siglo de Durango
El dinosaurio ronronea satisfecho mientras digiere al INE
La 4T ha utilizado buena parte de su fuerza para atacar a la sociedad organizada, a la que percibe como un obstáculo a la imparable acumulación de cargos y presupuestos. En este texto, fundamento los motivos por los cuales fracasaron en el intento de doblegar a las organizaciones de la Sociedad Civil (OSC, también llamadas ONG) y a quienes las respaldan.
En 2019 había 42,269 OSC y el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió lanzarse contra ellas y contra la prensa independiente que las arropaba; prohibió todo financiamiento a las primeras y canceló toda publicidad a la segunda. Por otros motivos también ha habido una reducción en el financiamiento internacional, aun cuando es un fenómeno todavía poco estudiado.
Siete años después son evidentes los métodos empleados por los gobiernos de la 4T. El ataque a los periodistas e intelectuales críticos ha buscado quitar legitimidad y credibilidad a las personas públicas para debilitar así su defensa de las OSC y otras causas; Para ello han señalado con nombres y apellidos a personas a las que se tacha de corruptas y conservadoras, esto reforzado; con una adjetivación más sonora y burda, por los youtuberos de Palacio Nacional y por las granjas de bots anónimos. Contra los Think tanks, las colectivas de víctimas y las ONG de diverso tipo, Hacienda ha lanzado una lluvia de auditorías mientras se multiplican y diversifican las exigencias administrativas.
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