- La mezcla con etanol permitiría bajar costos en combustibles, reducir la dependencia de insumos importados y amortiguar el impacto de la volatilidad petrolera.
Diana Gante - Expansión
El repunte del petróleo volvió a instalar una vieja tensión en la economía global: cada choque geopolítico se traduce en presión sobre los combustibles. La tensión geopolítica entre Irán, Israel y Estados Unidos ha impulsado al crudo por encima de los 100 dólares por barril, reactivando el riesgo de encarecimiento energético.
En ese contexto, la discusión ya no es solo cómo absorber el impacto externo, sino qué mecanismos internos pueden amortiguarlo. En México, una de esas respuestas está en la composición de las gasolinas.
El país consume más de 840,000 barriles diarios de gasolinas, entre regular y premium, de acuerdo con datos de la Secretaría de Energía. Esa escala convierte cualquier ajuste en su formulación en una decisión con efectos macroeconómicos.

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