Carlos Ramírez - El Independiente
Los gobiernos mexicanos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo parecieron nunca tomar en serio las acusaciones del presidente Donald Trump de que los cárteles del narcotráfico “gobernaban México” enquistados en estructura estatal y federal de poder.
En enero de 2025, apenas tomando Trump posesión de la silla presidencial, el Departamento de Estado de manera oficial caracterizó a seis cárteles de la droga mexicana como narcoterroristas y utilizó los instrumentos de inteligencia y seguridad nacional para entrometerse en las estructuras internas de las bandas.
Sinaloa se convirtió en el discurso estadounidense en el ejemplo de la vinculación orgánica entre el narco y las estructuras de gobierno. La estrategia de seguridad del presidente López Obrador se basó en el concepto de “abrazos, no balazos” y durante todo su sexenio hubo tolerancia en el funcionamiento y fortalecimiento de los cárteles.

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