Raymundo Riva Palacio - Sonora Presente
Un aparente accidente en una carretera entre Guachochi y Morelos, dos municipios enclavados en la región de la Sierra Tarahumara, famosa por sus barrancas profundas, dejó al descubierto que Estados Unidos está realizando acciones en territorio mexicano sin el conocimiento del gobierno federal. En el accidente murieron un comandante y un oficial de la Agencia de Investigaciones de Chihuahua, así como dos agentes estadounidenses que, de acuerdo con la información oficial, eran instructores de la embajada de Estados Unidos.
Las primeras versiones sugirieron que habían fallecido tras un operativo para desmantelar un laboratorio de drogas sintéticas del Cártel de Sinaloa, lo cual ha sido desmentido oficialmente. La falta de información puntual permitió todo tipo de conjeturas sobre su participación en ese operativo, y trascendidos en la prensa de Chihuahua los identificaron como agentes de la DEA. Katarina Szulc, una periodista canadiense especializada en la cobertura de los cárteles mexicanos, aseguró que los estadounidenses eran agentes de la CIA estacionados en Monterrey.
El fiscal del estado, César Jáuregui, intentó resolver la confusión y señaló que los estadounidenses eran instructores que estaban capacitando a los cuerpos de seguridad del estado en tácticas y uso de drones, a más de ocho horas de donde se había asegurado el narcolaboratorio. Sin embargo, hasta donde se sabe, la DEA no es la responsable de capacitar en el tema de los drones, sino el Ejército y, sobre todo, la CIA. La presidenta Claudia Sheinbaum abonó al desconcierto.
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