El Reporte Oppenheimer
Andrés Opphenheimer - El Siglo de Torreón
La pelea pública entre el presidente Donald Trump y el papa León XIV ya lleva varios rounds, y -a diferencia de lo que ocurría en tiempos del fallecido papa Francisco- todo indica que esta vez el ganador es el inquilino del Vaticano.
En el pasado, cuando Trump lanzaba dardos verbales contra el papa Francisco por sus posturas sobre la inmigración o el cambio climático, el presidente no perdía el apoyo de los cristianos en Estados Unidos. Al contrario, muchos fieles de la Iglesia católica le daban la razón a Trump, porque veían a Francisco como un progresista.
Con el papa León, sin embargo, las cosas son diferentes. El nuevo papa estadounidense no solo habla el idioma del electorado de Trump, sino que tiene mucho más apoyo de los sectores conservadores de la iglesia que su antecesor.
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