Por: Jorge A. Castañeda Morales - El Economista
El Plan México promete fuerte inversión energética, pero datos muestran desplome real, rezago eléctrico y ausencia de inversión privada, evidenciando problemas de ejecución, prioridades y confianza que hacen inviable alcanzar metas económicas planteadas.
El 3 de febrero, la presidenta Sheinbaum anunció con bombo el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030: 5.6 billones de pesos, más de mil quinientos proyectos, una meta de crecimiento de 3% anual y una asignación contundente para lo que más lo necesita: 54% al sector energético. En el papel, todo cuadra. Dos meses después, los datos cuentan otra historia.
Las cifras del informe de Finanzas Públicas de la SHCP para el primer bimestre de 2026 son un golpe a la narrativa oficial. La inversión en el sector energético cayó 75.3% en términos reales: pasó de 95,498 millones de pesos en el primer bimestre de 2025 a apenas 24,552 millones en el mismo periodo de este año. Pemex ejerció 20,971 millones —su nivel más bajo para un primer bimestre desde 2008—. Sin Pemex, la inversión física del gobierno habría crecido 5.4%. El petróleo vuelve a ser, una vez más, el ancla del presupuesto. El plan para Pemex en 2026 contemplaba 425 mil millones, de los cuales 120 mil supuestamente vendrían de la iniciativa privada. A la fecha, no hay convocatoria ni estructura definida.
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