Rolando Cordera - El Financiero
La discusión sobre nuestro sistema de salud debe ser una exigencia política, de ética pública, conducente a mejorar y universalizar su atención y calidad.
Si algo es ya inocultable es la necesidad de reconstruir y fortalecer nuestro fragmentado sistema de salud. Es, debería ser, prioridad nacional; inexcusable, soslayar o dejar para después este asunto prioritario, fundamental, como lo es la atención y el cuidado de la salud.
Hacerlo requiere bajar del púlpito y hacerse cargo explícitamente de la evidencia cruel de nuestra fragilidad financiera, institucional y humana que la emergencia del nuevo virus nos puso enfrente sin miramientos. Reconocer todo esto como parte indisoluble de la realidad actual es punto de partida obligado para una reconstrucción nacional efectiva.
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