John Saxe Fernández - Periódico La Jornada
Lo esencial del debate energético que se suscitó ante la queja de un grupo bipartidista de congresistas de Estados Unidos de que el gobierno de México viola el espíritu del T-MEC en materia de energía, quedó aclarado por Andrés Manuel López Obrador en la letra de la versión revisada del tratado. En el rubro de energía se consigna que sólo quedó establecido en dos párrafos el derecho absoluto, soberano, de México para decidir en materia energética. Explicó que cuando se presentó el proyecto original en el anterior gobierno, había capítulos que comprometían, que dañaban nuestra soberanía y no los aceptamos.
Desde los 1980 la presidencia del Banco Mundial (BM) sugirió llevar Pemex a un punto de venta. De ese mandato viene la reforma energética de 2013 de Peña et al. Un atraco con aplauso de la codicia oligárquico-imperial a sabiendas de que el negocio petrolero se magnifica con el de la electricidad. No les importó violar la Constitución ni el rechazo de la ciudadanía que votó por Morena, alertada del desate corrupto de contratos leoninos y elaborados diseños de saqueo con niveles de criminalidad de cuello blanco contra la integridad financiera de Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), una ofensiva captada con excelencia documental en sus detalles en Pemex RIP, de Ana Lilia Pérez (Penguin, México, 2017).
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