- A pesar de que demande y litigue, no se podrá quedar con la presidencia en su país
APRO
Pese a la inminente derrota de Trump en las elecciones presidenciales, hay quienes se resisten a aceptarlo incluso lo siguen viendo como ícono político, esperemos la repercusión en México. Especial / El Diario
Por más que patalee y provoque y tuiteé, es poco probable que Donald Trump logre quedarse en la presidencia. Por más que insista en litigar y judicializar y movilizar a su base electoral, se verá obligado a abandonar la Oficina Oval. Una elección reñida, pero en la cual Joe Biden ha logrado imponerse, sacará al Polarizador en Jefe del poder. Pero eso no significa que el trumpismo haya terminado.
Sigue vivo y presente entre los millones de votantes que acudieron a las urnas a refrendarlo. Ahí están, gritando, denunciando, vociferando su descontento con el desenlace electoral y desconociéndolo. El fervor de sus fieles demuestra un fenómeno inquietante: Trump no fue un accidente o una aberración.
La contienda de 2016 que lo empoderó no fue un evento extraordinario, sino representativo del país en el cual Estados Unidos se ha convertido. Casi la mitad del electorado examinó los últimos cuatro años y no los rechazó. Votó por extenderlos. Votó para validarlos.

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