domingo, 18 de octubre de 2015

LA POBREZA POLÍTICA

  • La antipatía prosaica de los partidos y la poética revolucionaria de los movimientos son síntomas del deterioro en el entorno público causado por la crisis económica

 - El País
En mayo de 2010 España dejó bruscamente de ser un país próspero, envidia de italianos y franceses según su presidente de entonces, para convertirse en un Estado endeudado y casi quebrado. Si la prosperidad había sido o no imaginaria es ahora lo de menos, puesto que el empobrecimiento financiero-laboral se hizo tan evidente que aún no hemos dejado de hablar de sus causas y consecuencias. De lo que apenas hemos hablado es del empobrecimiento político que lleva aparejada la penuria económica en un mundo como el nuestro, en el que economía y política son difícilmente separables. El PSOE lo sufrió el día en que Rodríguez Zapatero se quedó sin programa y sin un discurso que le permitiera tomar las impopulares medidas que tomó, lo que costó a su partido las elecciones de 2011. Y fue por eso por lo que las ganó Mariano Rajoy, y no por tener una política económica adecuada a la situación (como ahora quiere hacernos creer), puesto que su programa de legislatura se esfumó tan rápidamente como lo había hecho el de su rival unos meses antes, y también tomó esas antipáticas medidas que todavía le pasan factura en las urnas.

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