- Cada vez más aislada y con menos apoyos la presidenta brasileña vive su peor momento
En un chiste de A Folha de São Paulo, aparecido este lunes, el dibujante Jean Galvao presenta a la presidenta Dilma Rousseff en un rincón oscuro del palacio, abrumadoramente sola, mirando hacia un amplio ventanal desde donde se ven las multitudes que protestaron el domingo en las calles contra ella. La presidenta, vestida de rojo, con gesto de enfado, se limita, impotente, a contar señalando con el dedo: “Uno, dos, tres, cuatro…”. El dibujo refleja medianamente bien la actual situación política de la presienta: aislada, sola, parapetada en su residencia de Brasilia y cada día con menos apoyos con los que contar. Los centenares de miles de personas que salieron el domingo a protestar en São Paulo y otras ciudades brasileñas (algunos los cifran en un millón, otros los elevan a dos) corearon, sobre todo, un eslogan claro y rotundo: “Fuera Dilma”.
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