Joaquín Estefanía / El País
A desvelar de forma crítica las trampas del pensamiento positivo dedica su ensayo (Sonríe o muere,editorial Turner)
la incisiva ensayista estadounidense Bárbara Ehrenreich. En él cuenta,
por ejemplo, los seminarios y sesiones de motivación que se brindan a
los parados, en los que se les aconseja que huyan de la negatividad y
opten por un enfoque animoso y hasta agradecido por la crisis que
estamos pasando. “¡Saldremos fortalecidos de ella!”, se les decía en
esas reuniones y mítines. Había gente a la que habían echado del
trabajo, que iba sin frenos hacia la pobreza y la exclusión, a la que se
le animaba a ver su situación como una “oportunidad”. El pensamiento
positivo hace gala del no hay bien que por mal no venga.
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