Alejandro Nadal / La Jornada
Obama dice no estar
contento con los recortes fiscales de 85 mil millones de dólares que
tuvo que aplicar la semana pasada. Es comprensible su desagrado, pero lo
cierto es que el único desacuerdo de Obama ha sido sobre el monto de
los recortes, no sobre la idea misma de contraer el gasto. En realidad,
la discusión ha estado mal enfocada desde el principio. El problema no
es si el gasto fiscal está abultado, sino por qué no existe una agencia
capaz de financiarlo.
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