Alfredo Jalife-Rahme / La Jornada
Suena a una costumbre
adquirida durante siglos: desde el siglo XVI, los conquistadores
españoles se llevaron el oro y la plata de México (extensivo a
Latinoamérica, en particular, Perú) y ahora, en el siglo XXI, las
mineras anglosajonas de Canadá expolian la plata mexicana sin dejar nada
a cambio (ni siquiera visas) y, todavía peor, las reservas de oro,
compradas fehacientemente por el Banco de México y extrañamente
depositadas en el banco central británico (The Bank of England), parecen
haber sido alteradas en su cantidad y calidad física, para no decir
despojadas, si hacemos caso a la insólita noticia de The Voice of Russia (28/2/13),
que ha sido retomada por fuentes serias de información financiera,
descontado su notorio sesgo ideológico, como el portal suizo The Daily Bell (5/3/13).
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