Salvador García Soto - Serpientes y Escaleras
Los habitantes de la segunda ciudad más poblada de México tienen ya casi un año recibiendo en sus casas agua de pésima calidad, oscura y contaminada con metales pesados y maloliente con la que tienen que cocinar, lavar la ropa e incluso bañarse.
Como nunca en la historia de la Zona Metropolitana de Guadalajara, que hoy abarca nueve municipios conurbados, el agua supuestamente potable que llega a los hogares de 5.2 millones de habitantes presenta coloración oscura y fetidez, lo que ya ocasionó protestas y movilizaciones ciudadanas a las que el gobierno del emecista Pablo Lemus respondió ayer domingo con represión policial y detenciones de jóvenes que se manifestaron para exigir solución a la contaminación del agua.
Y es que han sido ya varios meses de que los habitantes de la llamada “Perla Tapatía” han estado denunciando el problema, ya sea en redes sociales o en los medios de comunicación de la ciudad sin que las autoridades, ni federales ni estatales, atendieran el problema. La insensibilidad del gobernador Lemus llegó a ser tal que en alguna declaración, cuando le preguntaron cómo podía la gente bañarse o cocinar con esa agua sucia y maloliente, al estilo de la presidenta Sheinbaum les recomendó: “Pues que compren garrafones”.

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