Jesús Silva Herzog Márquez - Pulso de San Luis
En la fiesta por los quince años de Morena, se entregó un reconocimiento a Bernardo Bátiz como fundador del partido. El reconocido adulador que fue presentado como jurista, escritor e intelectual es integrante del Tribunal de Disciplina Judicial, una criatura de la reforma judicial que tiene a su cargo vigilar el desempeño de los jueces. Este órgano inquisitorio que puede destituir a jueces es otra de las pinzas que eliminan la independencia judicial en México y a juzgar por la conducta pública del magistrado Bátiz, no tiene intención alguna de simular imparcialidad. El juez acude a un evento de partido y acepta un reconocimiento de esa organización. A los dirigentes no les resultó escandaloso invitar a un evento partidista a un hombre que formalmente debería mantener distancia de los partidos por pertenecer al Poder Judicial. A Bátiz no le pareció indecente presentarse en el festejo ni recibir el diploma que le otorgó una organización política. Tampoco le incomodó exhibir su parcialidad al participar en un evento de esa naturaleza. El abogado que hace unos años declaró confiar más en el juicio del Presidente que en el suyo propio se presentó desfachatadamente en un evento del partido gubernamental, ocupó un asiento de honor y recibió un reconocimiento de Morena.
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