lunes, 12 de octubre de 2026

Pasar de una deuda manejable a una sostenible: el objetivo a seguir

Rogelio Mirazo Román - Entorno Político.com

El autor es Presidente de la Federación Nacional de Economistas A. C. 

México debe menos que sus socios comerciales, pero crece menos y paga más por cada peso que debe. El reto no es el nivel de la deuda, sino su dirección.

Los Criterios Generales de Política Económica (CGPE) que contiene el Paquete Económico 2027 prevén que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) pase de 54.0% del PIB en 2026 a 55.0% en 2027, para acercarse a 56.5% hacia 2031-2032. La Secretaría de Hacienda (SHCP) subraya que no se trata de una trayectoria explosiva, y en eso tiene razón. Pero una deuda que sube año tras año, aun lentamente, es una deuda que no se está estabilizando. Y lo más relevante no es cuánto sube, sino por qué sube.

Una paradoja incómoda

Comparada con la de otros países, la deuda mexicana luce moderada. Con datos del Fondo Monetario Internacional (FMI, Perspectivas de la Economía Mundial, abril de 2026), la deuda bruta del gobierno general de México excluyendo el pago de intereses medida bruta y comparable entre países, incluye gobierno central, fondos de seguridad social, empresas públicas (Pemex, CFE) y bancos de desarrollo, y excluye a los estados y municipios, distinta del SHRFSP, que es neta de activos— ronda 63% del PIB en 2026, frente a 126% de Estados Unidos, 111% de Canadá, 118% de Francia y 204% de Japón. Sin embargo, el nivel por sí solo dice poco: lo que importa es la capacidad de cada economía para generar los flujos de recursos que pagan los intereses sin pedir prestado otra vez. Ahí México no sale del todo librado.

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