- En la celebración de los 15 años de la fundación de Morena, varios oradores hablaron del “injerencismo” y “traición a la Patria” como colofón al nuevo “fascismo”
Ricardo Pascoe - El Heraldo de México
Se dijo la semana pasada en este espacio que AMLO, a través de su larga letanía virtual, había autorizado a Morena el uso de la definición de “fascismo” y “fascista” para referirse a la oposición en México. Dicho y hecho.
En la celebración de los 15 años de la fundación de Morena, varios oradores hablaron del “injerencismo” y “traición a la Patria” como colofón al nuevo “fascismo” y “actitudes fascistas” de la oposición. La decisión de AMLO, de la presidenta y de la dirigencia de Morena de radicalizar su confrontación con la oposición, justo al inicio del proceso electoral 2027, se condensa en el uso del calificativo de “fascista” para definir a la oposición.
Acusar de “fascista” a la oposición tiene el propósito de tratar a todas sus organizaciones políticas como un único objeto de odio, ignorando las diferencias políticas e ideológicas que existen entre ellas. Al mismo tiempo, ese trato generalizado a toda la oposición no es una definición neutral. Morena da un salto retórico de extrema gravedad.
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