- La ubicación estratégica, el mercado interno y la integración comercial mantienen al país como una opción relevante para la inversión. Pero la inseguridad, la corrupción, la burocracia y la incertidumbre regulatoria obligan a preguntarnos qué condiciones necesitamos para que invertir siga siendo un acto de confianza y no de riesgo.
Por Sergio Covarrubias* Animal Político
Por supuesto que sí. México sigue siendo un país atractivo para invertir. Pero sería poco realista ignorar los desafíos que hoy enfrentan quienes deciden emprender, invertir y generar empleos en nuestro país.
México cuenta con una posición geográfica estratégica que difícilmente puede ser igualada. Su cercanía con Estados Unidos y Canadá, su acceso a los océanos Pacífico y Atlántico, su integración a importantes cadenas globales de suministro y su participación en diversos acuerdos comerciales le permiten tener acceso a mercados internacionales de enorme relevancia.
A ello se suma un mercado interno amplio, diverso y con una importante capacidad de consumo. México cuenta, además, con una base industrial consolidada, talento humano, sectores altamente competitivos y una infraestructura que, aunque todavía tiene grandes áreas de oportunidad, nos permite mantenernos como una de las economías más relevantes de América Latina.
México tiene ventajas estructurales. El reto está en generar las condiciones para aprovecharlas plenamente. Y aquí debemos hablar con honestidad.
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