Por: Jorge A. Castañeda Morales - El Economista
Esta semana los mercados de bonos volvieron a tambalearse. El bono del Tesoro de Estados Unidos a 30 años llegó a 5.73%, máximo desde 2002; el de 10 años rebasó 5.35% por primera vez en 24 años; el francés a 10 años se acercó a 5% y Reino Unido y Japón van por el mismo camino. Más allá del petróleo a 100 dólares por la guerra en Irán, el responsable global de tasas de corto plazo de Citi lo dijo en el Financial Times: Francia quizá sea la primera, pero no será la última.
Hace dos semanas escribí sobre la caída de la natalidad en México. Los países ricos ya recorrieron ese camino y hoy pagan por envejecer con un Estado que nunca dejó de crecer.
El problema de la deuda no es el saldo, sino la capacidad de pagarla, que depende del costo del dinero, del crecimiento y de cuántos trabajan para pagarla. Durante 30 años los países ricos tuvieron las tres a su favor y construyeron estados benevolentes a base de déficit. Las tres se acabaron a la vez y, según el FMI, la deuda pública mundial rebasará 100% del PIB en 2029. Cuando la tasa de interés le gana al crecimiento, la deuda sube sola.
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