- Sus fallos van desde la inflación y el mercado inmobiliario hasta la deuda y el gas natural
- Con un estilo osado, desafía a los inversores en deuda y divisas, pero los mercados han visto su órdago
- Emula el estilo vehemente de John Connally, el secretario de Nixon, pero sin lograr sus resultados
Víctor Blanco Moro - Madrid - elEconomista.es
El mandato de Scott Bessent como secretario del Tesoro estadounidense está siendo uno de los más histriónicos en la retórica que se recuerda en los últimos años. Las anécdotas que ha dejado Bessent en apenas dos años de trayectoria son muchas y, en un momento de tensión importante para la deuda y las finanzas públicas de Estados Unidos, el secretario del Tesoro está demostrando ser un perfil nada discreto, con declaraciones contundentes y arriesgadas que no se habían visto desde la etapa de John Connally, el secretario del Tesoro de Richard Nixon, en 1971. Varias predicciones de Bessent de los últimos meses han puesto en riesgo su credibilidad, al no haberse cumplido a pesar de la vehemencia de la que ha hecho gala el secretario del Tesoro.
El papel de Bessent en los dos primeros años del segundo mandato de la administración Trump no está siendo nada sencillo. Los mercados están poniendo a prueba al secretario del Tesoro; por un lado, la debilidad del yen japonés se ha convertido en una amenaza importante para la deuda del gobierno estadounidense, y por otro, y en mayor medida, el aumento de los intereses de la deuda soberana es cada vez un motivo de más preocupación, teniendo en cuenta el impacto económico que tiene para el gobierno del país.

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