Gerardo Gutiérrez Candiani - El Sol de México
Según los calendarios oficiales, las precampañas para los comicios federales del próximo 6 de junio comienzan hasta enero, mientras que las correspondientes a las 17 gubernaturas en juego se desarrollarán entre noviembre y febrero.
Sin embargo, en los hechos, todo indica que esta fase ya se completó en lo que respecta a las definiciones de las candidaturas del oficialismo para los gobiernos estatales, sin que las autoridades electorales hicieran nada sustantivo ante la aparente y abierta contravención de la ley. Lamentablemente, no es la única señal que empaña el proceso electoral cuando apenas comienza.
La tendencia de la política mexicana a normalizar la irregularidad y la transgresión de la ley mediante la simulación ha sido, históricamente, uno de los mayores obstáculos para el progreso nacional. No por nada, la legislación electoral de la transición democrática puso énfasis en el combate a esas prácticas. Con ese trasfondo, hay que juzgar el hecho de que los actos anticipados de campaña, que deberían ser frenados y sancionados, se estén normalizando.
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