viernes, 9 de octubre de 2026

Desacoplados: de la tasa a la certidumbre

Enrique Campos Suárez - El Economista

Desacoplarse de las decisiones de la Reserva Federal (Fed) porque –como dirían en este régimen: “no somos iguales”– es la idea que algunos integrantes de la Junta de Gobierno del Banco de México exponen para argumentar por qué no ven problema en el acotamiento del spread entre las dos tasas de referencia de México y Estados Unidos.

Esa desincronización redujo el diferencial de tasas a cerca de 250 puntos base, lo que le quitó el histórico escudo defensivo a la moneda nacional, justo en momentos en que la inflación no subyacente deja ver que es susceptible a las tensiones geopolíticas que afectan sobre todo los precios de los energéticos, más allá de la conocida volatilidad de los precios de los productos agropecuarios.

Montar un “juego de la gallina” con las tasas de interés de la Fed y sostener un diferencial tan angosto sin castigar al peso exige algunas condiciones que no aporta el país: atraer Inversión Extranjera Directa y capital productivo de manera sostenida. Y es aquí donde radica el verdadero desacoplamiento del régimen: esa ruptura de la 4T con la certeza jurídica y la certidumbre regulatoria.

Pero ese decoupling –tan estrictamente técnico en el lenguaje monetario– hoy describe con precisión el momento del modelo económico nacional: esa ilusión de que México puede transitar aislado de los incentivos y las inercias del mercado global. La Junta de Gobierno de Banxico –queda claro en la minuta 127– defiende abiertamente que la política monetaria no reaccionará de forma mecánica a los ajustes de la Fed, bajo la premisa de que ambas economías atraviesan etapas distintas del ciclo económico.

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