Enrique Campos Suárez - El Economista
Lo común desde hace varios años era corregir a la baja los pronósticos de crecimiento económico para México; por eso es un hecho relevante, es noticia de titulares, que el Fondo Monetario Internacional (FMI) haya revisado al alza su proyección para la economía mexicana este año, de 1.2% estimado previamente a 1.5%, con una modesta aceleración hacia 1.8% para el 2027. Oxígeno puro para la narrativa oficial, que destaca la resiliencia productiva y la fortaleza de las exportaciones manufactureras hacia Estados Unidos.
Ahora bien, no hay nada que festejar en el hecho de que una economía del tamaño de la mexicana, que lleva ocho años con un crecimiento promedio por debajo de 1.0%, tenga una expectativa tan baja de expansión. Lo que hay que atender con toda puntualidad es la letra pequeña de la Declaración Final de la Misión del Artículo IV del 2026 de este organismo multilateral, que hace advertencias serias en materia macroeconómica.
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