Carlos Ramírez - El Independiente
FOTO: CUARTOSCUROSi se miran con la frialdad de los hechos, las circunstancias y las expectativas, la crisis de exámenes de admisión en la UNAM no es sino la estación terminal de un proyecto educativo que los rectores desde la crisis de Guillermo Soberón Acevedo en 1971 a Leonardo Lomelí Vanegas han sido los responsables de mantener a la casa de estudios como un espacio de poder ajeno a las necesidades del país.
La renuncia de Pablo González Casanova en 1971 había sido provocada desde la presidencia de Luis Echeverría Álvarez con la toma de la rectoría por dos porros que respondían a los intereses gubernamentales. Después de nueve rectores de 1971 a la fecha, la UNAM quedó lastimada por la represión del movimiento estudiantil del 68 y la responsabilidad de la crisis acumulada ha sido de los presidentes de la República de Díaz Ordaz a Sheinbaum Pardo.
La crisis actual de los exámenes digitales está planteando el verdadero problema de la UNAM: la crisis terminal del modelo educativo de autonomía irresponsable y la existencia de ese centro de educación superior como capacitadora de recursos humanos de un Estado que ha achicado su tamaño y por la decisión del presidente Carlos Salinas de Gortari en 1988 de acudir a egresados de la educación privada para hacer compatible el nuevo Estado neoliberal.

No hay comentarios:
Publicar un comentario