domingo, 19 de julio de 2026

Todo queda en familia

  • ¿Qué pasa cuando la familia se convierte en el medio para acumular poder político y económico de manera ilegítima?



México Evalúa

Por Lourdes Morales Canales*

La idea de “familia” suele reunir atributos positivos. A ese grupo de personas que guardan algún tipo de parentesco entre sí se le considera la unidad básica de la sociedad, el primer espacio de socialización de las infancias o el primer entorno cultural. Sin embargo —lo sabemos bien— también puede ser todo lo contrario.

¿Qué pasa cuando la familia deja de ser una pieza dentro del engranaje social y se convierte en el medio para acumular poder político y económico de manera ilegítima? En su libro “Corrupción familiar en negocios y la administración pública”, publicado en la primavera de este año, el profesor David Jancsics explora cómo el fenómeno de la corrupción familiar puede ir desde actos simples de nepotismo —como repartir puestos públicos o contratos a parientes— hasta la captura dinástica del Estado.

A través de una definición de corrupción entendida como la transferencia de recursos públicos hacia actores o intereses privados del mismo clan, Jancsics parte del principio de que los vínculos familiares no son un accidente trivial en las administraciones públicas, sino que pueden ser la base de una estructura de poder organizacional. Este fenómeno, en contextos de instituciones débiles y escasos contrapesos, desafía la vigencia misma del Estado democrático. La confianza, la presión social, el sentido de pertenencia al clan y la lealtad asegurada por la consanguinidad permite normalizar y perpetuar a estas “empresas de confianza”.

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