- Las compañías advierten que modificar el T-MEC podría encarecer las cadenas de suministro y afectar inversiones que llegaron a México y Canadá con el nearshoring.
Patricia Tapia - Expansión
Durante años, las grandes empresas de Estados Unidos trasladaron parte de su producción hacia México para reducir costos, acercarse a su principal mercado y, más recientemente, depender menos de China. Ahora que Washington prepara la mayor revisión del T-MEC desde su entrada en vigor, esas mismas compañías lanzan una advertencia: reforzar la manufactura regional sí, pero sin desarmar la red de proveedores que convirtió a Norteamérica en una sola fábrica.
En una carta dirigida recientemente al representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, el United States Council for International Business (USCIB) pidió extender el tratado hasta 2042 y rechazó un endurecimiento generalizado de las reglas de origen, una de las principales medidas que analiza la administración de Donald Trump para la revisión del acuerdo.

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