Salvador García Soto - Serpientes y Escaleras
El informante del gobierno de Estados Unidos que comenzó a dar nombres de políticos, empresarios y demás personajes involucrados en el gigantesco fraude del huachicol fiscal, o la importación ilegal de combustibles desde aquel país hacia México, se llama Luis Ariel Rivera Rodríguez. Es un empresario de Tamaulipas, con doble nacionalidad, que vivió e hizo sus negocios entre Reynosa y McAllen, Texas, y que fue pieza clave en la red empresarial, criminal y política, que se creó para importar miles de millones de metros cúbicos de gasolinas y diésel provenientes de refinerías texanas que procesaban y regresaban el petroleo crudo y robado a Pemex que les mandaba el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Rivera Rodríguez, de 53 años, decidió hacer valer su ciudadanía estadounidense y en cuanto su nombre surgió en las investigaciones que lleva a cabo la Corte Federal para el Distrito Norte de Illinois, en Chicago, decidió acogerse al progama de “testigos protegidos” de la justicia norteamericana y comenzó a dar información clave para entender cómo funcionó el multimillonario negocio ilegal del huachicol, auspiciado por altos funcionarios y cercanos del presidente Andrés Manuel López Obrador, en alianza con empresarios y cárteles de la droga mexicanos que formaban parte de la red de defraudación fiscal que, según el gobierno mexicano, llegó a obtener hasta 600 mil millones de pesos.

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