Salvador García Soto - Serpientes y Escaleras
Al interior de la Fiscalía General de la República hay en estos momentos una crisis que se refleja en las renuncias y despidos de dos fiscales anunciadas esta misma semana. La salida intempestiva de Ulises Lara, el Fiscal de Asuntos Relevantes y hombre de mayor confianza de la fiscal Ernestina Godoy, fue la primera señal de la sacudida que hoy vive la fiscalía nacional; y cuando a esa supuesta renuncia “por razones personales”, se le sumó la destitución fulminante de Oscar Langlet, el fiscal de Delitos cometidos por Servidores Públicos, la crisis se hizo pública y evidente.
Fuentes internas de la FGR confirman que además de esos movimientos, la salud de la fiscal Godoy no pasa por un buen momento. La doctora Ernestina se ha tenido que ausentar de sus funciones en varias ocasiones y de manera intermitente por un padecimiento pulmonar relacionado con su hábito de fumar. Aunque su padecimiento no es nuevo y ya lo tenía desde que llegó al cargo, según las fuentes, en las últimas semanas la titular de la Fiscalía ha tenido varias crisis y episodios en los que se desvanece o se queda dormida por falta de oxígeno, al grado que tiene que usar de manera constante aparatos de oxigenación externa.

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