domingo, 7 de junio de 2026

Viaje al corazón del ‘fracking’

  • Mientras México debate sobre la fractura hidráulica, en Texas esta técnica de extracción desató una fiebre del oro negro que ha dejado una enorme bonanza económica junto con 270.000 albercas olímpicas de agua tóxica al año

Planta de Diamondback Hale en Midland, Texas, el 27 de mayo.  Gabriel V. Cardenas

Carlos Carabaña - El País

 Sin una sola montaña en kilómetros, el paisaje mezcla extensos campos recién arados de cereal y forraje con la “infraestructure”. Cada pocos cientos de metros, en medio de los cultivos y las enormes pacas de paja, hay torres petroleras, cigüeñales, pozos de inyección, sitios de producción, depósitos, compresores de gas, enormes llamas, albercas rebosantes de agua negruzca con olor a gas. La mayor parte de estas instalaciones nacieron de 2015 a la fecha, cuando la Administración de Barack Obama permitió que Estados Unidos vendiera crudo a países extranjeros. En la cuenca Pérmica, el nombre técnico de esta zona, una extensión de 194.000 kilómetros cuadrados, al oeste de Texas y sureste de Nuevo México, el fracturamiento hidráulico desató una fiebre del oro negro que ha dejado, junto con más dinero del que se puede contar, un rosario de problemas ambientales encabezados por la contaminación del aire y las aguas residuales.

Ler más

No hay comentarios:

Publicar un comentario