Samuel García - El Sol de México
Mientras la economía se debilita, son las familias las que evitan una caída mayor.
La inversión pública y privada siguen deprimidas, diversos sectores productivos muestran señales de agotamiento y el crecimiento económico se desacelera. Sin embargo, la ocupación y el consumo continúan resistiendo.
Los programas sociales y los incrementos al salario mínimo han contribuido a sostener el gasto de los hogares. Pero hay otros dos amortiguadores menos visibles que han sido decisivos: la economía informal y las remesas. Ambas ayudan a explicar por qué México crece, a pesar de todo.
Recientemente el INEGI informó que la tasa de informalidad laboral alcanzó 55.2% de la población ocupada en abril. Esto equivale a 33.4 millones de personas trabajando en condiciones de informalidad. Un año antes la proporción era de 54.7%.
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