Gustavo Leal F.* - Periódico La Jornada
En el modelo de autopensión los trabajadores acumulan individualmente los recursos que financiarán su propia pensión al final de su vida laboral, sin garantía directa del Estado para garantizar un nivel mínimo digno de pensión, salvo los complementos marginales como la pensión mínima garantizada o la mal llamada “pensión universal” para los adultos mayores que, aunque sea un oportuno “apoyo”, no alcanza el estatuto de una pensión propiamente dicha ganada por años servicio.
En lugar de un sistema colectivo y solidario, donde trabajadores activos financian a jubilados y el Estado actúa como garante del equilibrio y la equidad intergeneracional, el modelo de autopensión se transfiere al individuo: el riesgo financiero, la responsabilidad de acumulación, la decisión sobre la Afore y en algunos casos la gestión del retiro.

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