- Mónica Soto convirtió la Sala Superior del Tribunal Electoral federal en su arena de lucha libre: primero acabó con Janine Otálora, su odiada rival desde 2016; luego con Reyes Rodríguez y seguirá con Gilberto Bátiz.
Lourdes Mendoza - El Financiero
Sobremesa
Mónica Soto convirtió la Sala Superior del Tribunal Electoral federal en su arena de lucha libre: primero acabó con Janine Otálora, su odiada rival desde 2016; luego con Reyes Rodríguez y seguirá con Gilberto Bátiz. No falta mucho. Van a sustituirlo por Claudia Valle Aguilasocho, la magistrada que calificó la elección presidencial de Sheinbaum y quien, al igual que Bátiz, es parte de los jueces del acordeón cuatrotero.
Aunque sin sus aliados –“los felipes”–, sí, en minúsculas, Mónica no podría hacerlo; ella encabeza el proyecto morenista dentro del TEPJF. A los tres se les volvieron a alinear los astros.
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