Rolando Cordera Campos - Periódico La Jornada
Más allá de los consensos en formación sobre el cuasi estancamiento económico del país, se busca imponer una suerte de fideísmo para ver y entender nuestras cosas materiales de modo más optimista, o menos contrahecha. Pero, como advirtiera recientemente Alejandro Werner (“Llegaron las calificaciones”, Reforma, 22/5/26), la hora de las calificaciones llegó y no salimos bien evaluados.
Los contrastes introducidos por la Presidenta no enderezan la nave de temores y desconfianzas que hoy definen el contexto del referido desempeño y la hora de plantearse un buen giro en la conducción de la economía suena fuerte y demasiado a menudo para que, desde las cumbres del poder, quieran soslayarlo. Más allá de la aterradora marea roja de crimen y prepotencia criminal, casi a diario se nos presentan datos y relatos abrumadores, portadores de los peores presagios sobre las relaciones sociales y su muy precaria estabilidad.

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