René Delgado - El Siglo de Durango
Sí, existe el peligro injerencista de Estados Unidos en México, como ha ocurrido en otros países. No hay duda al respecto.
Ante ello, el encendido discurso nacionalista presidencial del domingo pasado cumple no sin riesgos con una función, pero presenta más de una contradicción. Entre ellas, una mayor: no se puede llamar a defender la soberanía y, de soslayo, a encubrir a los políticos locales de talla que la han expuesto al haberse asociado presumiblemente al crimen.
Disuena ser patriota y cómplice de traidores o confundir soberanía con impunidad.
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Sin coincidir a plenitud con el planteamiento, la mandataria no yerra al decir:
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