Carlos Ramírez - El Independiente
Aunque a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo le disgustan sobremanera los dilemas polares, la crisis desatada el miércoles 29 de abril con la solicitud oficial y gubernamental de EU del arresto con fines de extradición del gobernador Rubén Rocha Moya y nueve coacusados marcó el principio del fin político del movimiento Morena.
Cada día se consolidan más los indicios de inteligencia y seguridad nacional que revelan que el presidente Donald Trump no abandonará la Casa Blanca sin antes subordinar a México a sus intereses geopolíticos. Aunque la posibilidad de una invasión militar sin permiso gubernamental mexicano para ingresar a territorio nacional con el propósito de destruir los nidos del narcotráfico está muy lejana, de todos modos forma parte de las opciones que determinan estrategias de desestabilización.
Trump no pudo destruir a Irán, pero con el uso de instrumentos bélicos descabezó la estructura teocrática de los ayatolás y diezmó a la Guardia Republicana; puso un cerco que está ahogando a la Cuba de nueve millones de personas y no quedará tranquilo hasta que destituya, encarcele o asesine al último líder histórico de la Revolución Cubana, el general de Ejército Raúl Castro Ruz, bajo cargos de haber ordenado hace muchos años el derribo de avionetas civiles.

No hay comentarios:
Publicar un comentario