- Pese al poder militar desplegado por Estados Unidos e Israel, Irán ha logrado colocarse en una posición estratégica mejor de lo que muchos anticipaban.
Enrique Quintana - El Financiero
Coordenadas
A casi un mes de haber comenzado la ofensiva de Estados Unidos contra Irán, la realidad es mucho más compleja de lo esperado, y el presidente Trump parece atrapado en un pantano estratégico en el que cada movimiento lo hunde más.
No hubo golpe decisivo, no hubo rendición rápida, no hubo reapertura expedita del Estrecho de Ormuz. Lo que sí apareció fue el peor escenario para Washington: una guerra cara, políticamente desgastante y sin salida clara.
Agencias internacionales reportaron que la Casa Blanca sigue empujando una salida negociada. Trump envió a Irán un plan de alto al fuego de 15 puntos a través de Pakistán, que se declaró listo para acoger negociaciones. Teherán lo rechazó públicamente, lo calificó de “maximalista e irrazonable” y presentó su propia contrapropuesta de cinco puntos, que incluye reparaciones de guerra y el reconocimiento de su soberanía sobre el Estrecho de Ormuz.
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