- Los estímulos al IEPS para contener el alza en combustibles reducen la recaudación y elevan la presión sobre las finanzas públicas en un entorno de mayores subsidios.
Dainzú Patiño - Expansión
Los estímulos fiscales a las gasolinas y el diésel, activados por el gobierno de México ante el alza del petróleo por la guerra en Irán, tras el objetivo de amortizar los incrementos de los combustibles, alejan a México de su meta de llevar el déficit fiscal, que son los ingresos públicos faltantes compensados con deuda, a 4.1% del Producto Interno Bruto (PIB).
El conflicto bélico de Estados Unidos e Israel con Irán ha elevado el precio del petróleo en aproximadamente 70% y el precio de fertilizantes en casi 20% desde el inicio de año. Esto significaría presiones para el alza en combustibles y alimentos en México. Ante ello, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) activó la reducción del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios que se cobra en el precio final de los combustibles al consumidor.

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