Guillermo Zamarripa - Dinero en Imagen
El último dato de inflación mensual es el de febrero. Ya no es tan reciente, pero nos da pistas de lo que puede suceder en los próximos meses dado el nuevo contexto geopolítico. Mi opinión sobre la evolución esperada para 2026 no es favorable.
La inflación se ubicó en 4.02% rompiendo una racha de muchos meses por debajo de 4%. Está en un nivel fuera de la zona de confort del Banco de México y para los analistas. La persistencia en este nivel es una mala señal.
Los componentes de la inflación tuvieron un comportamiento diferenciado. La subyacente se ubicó en 4.50% y la no subyacente en 2.44%. Es decir, hay una brecha relevante entre ambos datos.
Esto se explica por el hecho de que la no subyacente ha tenido un ciclo muy favorable ubicándose varios meses por debajo de 3%. Se dieron dos fenómenos que se refuerzan.
El primero es un comportamiento favorable de los precios de los productos agropecuarios. No se ha tenido falta de oferta por temas climáticos. El segundo es un precio del petróleo razonablemente estable que ha permitido que los precios de la gasolina cambien sólo marginalmente.
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