Carlos Elizondo - El Siglo de Torreón
El gobierno nos ha dado evidencia contundente sobre la corrupción de las empresas estatales de energía. Como parte de su retroactiva reforma constitucional para que las pensiones pagadas por el gobierno no sobrepasen el ingreso de la presidenta, ha hecho pública la lista de pensionados de confianza de Pemex, CFE, LyFC y otras entidades públicas.
Tomar como métrica el salario del presidente en turno es absurdo. Es como en algunas monarquías absolutas, donde sólo el rey podía vestir de púrpura. Si llegara un presidente rico que optara por cobrar el salario mínimo, todos deberían bajar su pensión a ese nivel. Sería un gran ahorro para las finanzas públicas, aunque una desgracia para los jubilados.
Los números recién publicados hablan por sí mismos. Según Sheinbaum, hay 544 jubilados que reciben una pensión de más de un millón de pesos al mes, aunque la lista muestra que son menos. ¿Cuál fue la razón para otorgarlas? No lo sabemos. El escandaloso listado de LyFC justifica por sí misma que esta empresa haya sido liquidada: parientes por todos lados con pensiones estratosféricas. En el caso de LyFC bastaban 25 años de servicio para jubilarse.
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