León Bendesky - Periódico La Jornada
El artículo 28 de la Constitución estableció al Banco de México (BdeM) como un ente autónomo en el ejercicio de sus funciones y cuyo objetivo prioritario es procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional. Esto refiere, literalmente, al mantenimiento del valor del peso a lo largo del tiempo; es decir, sin que haya una pérdida significativa por la inflación.
No pretendo aquí una postura principista, pero el banco central se alejó de esta norma. Es notoria la decisión de política monetaria de la Junta de Gobierno de BdeM emitida el 26 de marzo y que disminuyó un cuarto de punto porcentual el objetivo de la tasa de interés, quedando en 6.75 por ciento.
Esta tasa de referencia es la base para regular el costo del crédito, como es el caso de las hipotecas, los préstamos, las tarjetas de crédito y, asimismo, incide en el rendimiento por el ahorro.

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