- La mezcla de política y guerra es proverbial: se sabe quién y cuándo se inicia la guerra, pero nunca se sabe cuándo termina y bajo qué condiciones
Ricardo Pascoe - El Heraldo de México
Conforme pasan las horas, la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán amenaza con convertirse en una guerra prolongada, tanto como la guerra en Ucrania. Los problemas políticos se transforman en temas militares y los militares agravan los problemas políticos.
La mezcla de política y guerra es proverbial: se sabe quién y cuándo se inicia la guerra, pero nunca se sabe cuándo termina y bajo qué condiciones. Especialmente cuando el fondo del conflicto es el odio y la confrontación entre dos Estados teocráticos, como lo son Israel e Irán.
Estados Unidos se dejó arrastrar a un conflicto militar en Medio Oriente entre culturas milenarias. Pensó que era cosa de reducir a Irán a polvo para que desistiera de ser lo que es. Es una réplica del pensamiento político de los aliados que los llevó al bombardeo de la ciudad alemana de Dresden, durante la Segunda Guerra Mundial. Reducida a escombros, Dresden quebró la resistencia alemana al avance de las tropas aliadas. También las bombas atómicas estadounidenses sobre Nagasaki e Hiroshima, en Japón.
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