Veronica Malo Guzmán - Sonora Presente
¿Quién los mandó? La pregunta es un trámite. Nadie cree —ni por un segundo— que la CNTE se organiza sola, que sincroniza plantones por vocación pedagógica o que compra casas de campaña nuevas por amor al civismo. Tampoco que se retire a las 72 horas “sin lograr nada”. Siempre logran algo: presión, desgaste, recordatorio de poder.
Y, sobre todo, mensaje.
Llevan más de dos décadas haciendo lo mismo: secuestrar la Ciudad de México y condenar a generaciones enteras a la simulación educativa. No protestan: chantajean. No enseñan: bloquean. No representan: operan.
Son arietes. Y alguien los sostiene.
Hoy, Claudia Sheinbaum se pregunta —con un dejo de incomodidad— para qué protestan si hay diálogo. La escena es reveladora: la presidenta tratando de parecer jefa de Estado mientras su propio aparato le recuerda quién reparte las fichas. Y mientras tanto, Mario Delgado, secretario de Educación, reducido a community manager, compartiendo videos en lugar de contener una crisis que, en teoría, le compete.
Pero el problema no es de formas. Es de origen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario